La borrasca Leonardo ha puesto a prueba la resiliencia de varios municipios en la Sierra de Cádiz, revelando las dificultades de gestionar una crisis climática en localidades de recursos limitados. En Torre-Alháquime, el alcalde Pedro Barroso y sus 800 vecinos enfrentan un corte de luz prolongado, inundaciones en la zona baja y una casi total falta de comunicación, lo que ha llevado al regidor a solicitar ayuda urgente de las administraciones superiores. Con los medios municipales saturados y la previsión de mejora naufragando a merced del clima, Barroso destaca la presión adicional de tener personas dependientes bajo su cuidado personal, reflejando la complejidad de mantener el liderazgo en tiempos de crisis.
Decenas de kilómetros al oeste, en Puerto Serrano, el alcalde Dani Pérez se encuentra en una encrucijada similar, equilibrando las solicitudes de asistencia estatal y regional con su presencia física en las zonas afectadas. Ambos municipios comparten la experiencia de enfrentar una catástrofe con recursos limitados, viéndose obligados a una improvisada repartición de roles para mantener la seguridad y reubicación de los vecinos. Parralelamente, en Grazalema y Zahara de la Sierra, las precipitaciones extremas han desbordado la capacidad de respuesta local, aunque no han logrado quebrar la voluntad colectiva de sus habitantes, quienes, junto a sus líderes, trabajaron sin descanso para mitigar los daños. Sin embargo, la incertidumbre persiste, como advierte el alcalde zahareño Santiago Galván, quien destaca que “esto no ha acabado”, anticipando futuras pruebas a la fortaleza de estas comunidades unidas por el desafío climático.
Leer noticia completa en El Pais.
