Una reciente reforma legislativa, promovida como «popular», ha generado controversia al modificar la rentabilidad esperada de numerosas instalaciones de energía renovable bajo un régimen regulado. La medida ha provocado inquietud en el sector, que ve comprometidas sus proyecciones económicas debido a los cambios introducidos. Estas modificaciones, que afectaron principalmente a las fuentes de energía eólica y solar, han sido criticadas por reducir el incentivo financiero necesario para atraer y mantener inversiones en energía limpia, lo que podría ralentizar el desarrollo del sector.
A pesar del descontento generado, las autoridades defienden la reforma argumentando que busca equilibrar las subvenciones y fomentar un mercado energético más sostenible y competitivo. Sin embargo, los detractores sostienen que estos ajustes podrían desincentivar las inversiones en nuevas tecnologías renovables, afectando el objetivo de aumentar la producción de energía limpia en el país. Este conflicto subraya la tensión existente entre las aspiraciones de sostenibilidad energética y las realidades económicas que enfrentan los inversores del sector.
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