La política migratoria del gobierno de Donald Trump sigue generando controversia, esta vez afectando a estudiantes extranjeros en las universidades de California. La Universidad de California (UC), que comprende diez campus, ha comunicado que varios de sus estudiantes han visto sus visados revocados en medio de una disposición que apunta a estudiantes involucrados en protestas propalestinas o en delitos menores. La Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) ha sido un foco particular, siendo un epicentro de manifestaciones contra el conflicto en Oriente Próximo, lo que derivó en tensiones con grupos proisraelíes. A raíz de estas acciones, el presidente de la UC, Michael Drake, ha señalado que la institución está comprometida a ayudar a los estudiantes afectados a «ejercer sus derechos», enfrentándose a amenazas de recortes de financiamiento por parte de Washington, que desaprueba sus políticas de diversidad e inclusión.
La respuesta del Gobierno se ha intensificado con una investigación declarada por el Departamento de Justicia en universidades como UCLA, UC Irvine, y UC Berkeley para evaluar el cumplimiento de normas anti diversidad. En paralelo, otras instituciones como Stanford también han confirmado la revocación de visados para sus estudiantes. Pradeep Khosla, de UC San Diego, ha confirmado la anulación de cinco visados y la detención de otro estudiante en la frontera, una situación que Khosla afirma ocurrió sin explicación previa del Gobierno. El enfoque parece ampliarse más allá de la actividad propalestina, afectando a personas con infracciones menores. Estos eventos han desencadenado preocupaciones sobre la legalidad y el impacto humano de tales medidas, especialmente cuando estudiantes enfrentan órdenes para abandonar el país de inmediato.
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