Alemania se prepara para adelantar sus elecciones legislativas al 23 de febrero, siete meses antes de lo previsto, tras la ruptura del gobierno de coalición liderado por el socialdemócrata Olaf Scholz. La crisis se desató después de que Scholz destituyera al ministro de Finanzas, Christian Lindner, representante del Partido Liberal, debido a desacuerdos sobre la política económica y el manejo del presupuesto. Con el gobierno en minoría, los socialdemócratas y la CDU/CSU acordaron adelantar los comicios, en un intento por restablecer la estabilidad política en el país. La decisión final sobre la convocatoria electoral recae en el presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, quien ha señalado que no agotará el plazo máximo para disolver el Bundestag.
Las encuestas recientes colocan a la Unión (CDU/CSU) a la cabeza con Friedrich Merz como su posible candidato a canciller, mientras que la ultraderecha de Alternativa para Alemania se sitúa en segundo lugar. En tanto, el SPD de Scholz ocupa el tercer lugar, lastrado por la baja popularidad del canciller. Los Verdes y la Alianza Sahra Wagenknecht también ganan fuerza, mientras que los liberales entrarían apenas con el 5% y Die Linke quedaría fuera del Parlamento. En este contexto de reconfiguración política, el escenario sugiere una posible gran coalición entre los dos principales partidos, a menos que los liberales capitalicen su postura y ganen suficiente apoyo. Scholz sigue como candidato del SPD, aunque figuras como el ministro de Defensa, Oscar Pistorius, se perfilan como piezas clave en el futuro político del país.
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