El ejército sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) han alcanzado un alto el fuego tras días de intensos enfrentamientos, según informaron medios estatales sirios. Este cese de hostilidades ocurre poco después de que las fuerzas del presidente Ahmed al Shara avanzaran estratégicamente hacia las ciudades de Raqa y Hasakah, debilitando la administración kurda respaldada por Estados Unidos. El control de los valiosos yacimientos de petróleo y gas en Deir al Zor por parte del gobierno sirio fue un golpe significativo para las FDS, anteriormente una fuente crucial de ingresos. Mientras tanto, el enviado estadounidense para Siria, Tom Barrack, intentó mediar en conversaciones de paz en la región, en medio de las divergentes posiciones de Washington, que debe balancear su apoyo a los kurdos con las aspiraciones de control territorial de Al Shara.
La intervención del presidente francés, Emmanuel Macron, destaca la preocupación internacional ante los avances del gobierno sirio en zonas clave controladas por las FDS. Macron ha instado a un cese en las operaciones ofensivas del gobierno, en un esfuerzo por evitar una escalada mayor en la región. A pesar de estos intentos de mediación, el gobierno sirio ha consolidado su posición estratégica en áreas de producción claves, como las del Éufrates Oriental. Las fuerzas kurdas, por su parte, acusan a Al Shara de romper acuerdos previos y buscan movilizar a la población local para resistir los avances, mientras que el gobierno de Damasco apuesta por la deserción de las FDS hacia sus fuerzas. Esta dinámica en Siria sigue poniendo a prueba las alianzas y tensiones en una región frágil por años de conflicto.
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