En la cumbre del G7 celebrada en Italia, los ministros de Exteriores de las siete democracias más industrializadas del mundo enfrentan un desafío significativo al intentar unificar su postura frente a la orden de detención emitida por la Corte Penal Internacional (CPI) contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Antonio Tajani, el ministro de Exteriores italiano, ha destacado la necesidad de que el grupo adopte una posición conjunta sobre esta delicada cuestión. Sin embargo, la tarea no ha sido sencilla debido a la diversidad de opiniones dentro del G7 y las propias divisiones del Gobierno de Italia, que ha expresado dudas sobre el cumplimiento del fallo. La cumbre, que tiene lugar en las localidades de Fiuggi y Anagni, forma parte de un contexto más amplio de discusiones durante la presidencia rotatoria de Italia en el G7.
Las posturas dentro del G7 son variadas: mientras algunos países, como el Reino Unido, indican su disposición a acatar el fallo de la CPI, Estados Unidos, que no es miembro de la CPI, lo rechaza abiertamente. Mientras tanto, dentro del Gobierno italiano, la primera ministra Giorgia Meloni aguarda revisar las motivaciones del fallo antes de tomar una decisión, y el vicepresidente Matteo Salvini ha mostrado su apoyo a Netanyahu, sugiriendo que sería bien recibido en Italia. Los mediadores del G7 continúan trabajando para alcanzar un consenso y redactar un comunicado que refleje una voz unificada frente a este controvertido tema, aunque las divisiones internas y las complejidades diplomáticas hacen de este esfuerzo un desafío significativo en el ámbito internacional.
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