
Tras 39 días y 20 horas, el cierre parcial del Gobierno de Estados Unidos, el más largo de la historia del país, parece acercarse a su fin tras un acuerdo en el Senado. A las 19:00 horas del domingo, demócratas y republicanos alcanzaron un compromiso para desbloquear la financiación de la Administración federal. Este acuerdo, propuesto por los republicanos y encabezado por John Thune, logró el apoyo crucial de tres senadores independientes y demócratas, asegurando así los 60 votos necesarios para avanzar en el Senado. Sin embargo, la solución aún está en proceso, con varias votaciones pendientes en el Senado antes de que el acuerdo pase a la Cámara de Representantes para su ratificación. Este acuerdo, que financiará al Gobierno hasta el 30 de enero, incluye garantías para la readmisión de empleados federales despedidos y asegura los salarios retroactivos de los funcionarios.
El impacto del cierre ha sido profundo, afectando programas de cupones de alimentos y causando extensos trastornos en los aeropuertos del país. La FAA ordenó la cancelación de vuelos en respuesta a la escasez de controladores aéreos, sumando más de 1.600 cancelaciones el domingo solo. Este bloqueo ha mantenido a decenas de agencias federales cerradas o con actividad mínima, mientras que 750.000 funcionarios han sido suspendidos de empleo y sueldo. Con museos y parques nacionales cerrados, el país ha sentido el peso del cierre. Si bien el acuerdo en el Congreso ofrece un respiro temporal, las tensiones persisten, y un nuevo cierre podría ser inminente si no se logra un entendimiento duradero entre ambos partidos para finales de enero.
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