

Madrid, 12 de marzo de 2026.- El Ministerio de Sanidad presentó esta mañana su informe anual sobre las agresiones a profesionales del Sistema Nacional de Salud (SNS) durante el año 2025. Según los datos recopilados, se notificaron 18.563 agresiones, lo que equivale a 24,37 agresiones por cada 1.000 profesionales del sistema sanitario público. En términos interanuales, este número representa un incremento del 8,74% respecto a 2024, aunque se ha observado una desaceleración frente al crecimiento del 15,74% registrado entre 2023 y 2024.
La mayoría de las incidentes registrados son agresiones de carácter no físico, abarcando insultos, amenazas o comportamientos intimidatorios, que constituyen el 84,5% del total, mientras que las agresiones físicas representan el 15,5%. En cuanto al nivel asistencial, la Atención Primaria concentra el mayor número de agresiones (51%), seguida de la Atención Hospitalaria (47%), con las emergencias extrahospitalarias registrando un menor número de casos.
El informe también destaca que las mujeres son el grupo mayormente afectado, con un 80% de las agresiones dirigidas hacia ellas, en un contexto en que el 76% de los profesionales sanitarios son mujeres. Las agresiones se concentran principalmente en el grupo etario de 25 a 55 años, predominando los incidentes en el personal facultativo y de enfermería, categorías que mantienen un contacto directo y constante con pacientes y sus acompañantes.
Respecto a la identificación de los agresores, el informe revela que en el 71% de los casos, el agresor es el propio usuario o paciente, y el 29% restante corresponde a los familiares o acompañantes. El documento también indica que el 57% de los agresores son hombres.
Una parte significativa de estos casos, el 53%, corresponden a personas no reincidentes, pero un 27% de las agresiones son perpetradas por individuos con antecedentes de violencia hacia el personal médico, lo que sugiere la presencia de un perfil recurrente de agresores.
Entre las causas de las agresiones, los motivos más frecuentes están relacionados con la atención recibida (29%), las demandas del usuario o paciente (28%) y el acto sanitario o administrativo realizado (15%). Estas cifras muestran un ligero descenso en comparación con el año anterior.
El informe subraya que gran parte de las agresiones ocurren en consultas y áreas de atención directa a los pacientes, seguidas de áreas de hospitalización y servicios de urgencias, donde existe una mayor interacción con usuarios y acompañantes, incrementando así la exposición a situaciones conflictivas.
Las administraciones sanitarias buscan seguir implementando protocolos de actuación, campañas de sensibilización y sistemas de registro y notificación de agresiones con el fin de reforzar la prevención, mejorar la respuesta institucional y ofrecer apoyo a los profesionales afectados. Además, el ministerio insiste en su política de tolerancia cero hacia cualquier forma de violencia contra los profesionales sanitarios.
El Anteproyecto de Ley del Estatuto Marco del personal estatutario, aún en trámite, contempla el reconocimiento del personal sanitario como autoridad pública en el ejercicio de sus funciones, con el objetivo de reforzar su protección ante las agresiones.
El Ministerio de Sanidad reafirma su compromiso con la seguridad de los entornos asistenciales y aboga por una mayor colaboración entre las administraciones públicas, servicios de salud y fuerzas de seguridad para la prevención de estos incidentes.
Fuente: Ministerio de Sanidad
