

El reciente brote del virus Nipah en Bengala Occidental, India, ha encendido las alarmas tanto a nivel local como internacional. El 12 de enero de 2026, el ministro de sanidad de la India comunicó la presencia de dos casos sospechosos, aún no confirmados, en una clínica privada en Kolkata. Las pruebas realizadas el 14 de enero confirmaron la presencia del virus, marcando los primeros casos en la región desde 2007.
El Nipah, identificado por primera vez en Malasia en 1999, es un virus zoonótico asociado principalmente con murciélagos frugívoros. Aunque la mayoría de las infecciones humanas han ocurrido en Bangladesh y el este de la India, este reciente brote en Bengala Occidental ha generado preocupación debido a la alta letalidad del virus, que puede variar entre el 40% y el 75%. Las infecciones en humanos pueden derivar de un contacto directo con animales enfermos o a través de la ingesta de productos contaminados, además de una transmisión persona a persona limitada, especialmente en entornos de atención médica.
En el caso del brote en Kolkata, ambas infectadas son enfermeras que trabajaban en un entorno clínico. Una de ellas ha mostrado mejoría, mientras que la otra permanece en estado crítico. Además, otros trabajadores de salud que estuvieron en contacto con ellas han presentado síntomas, pero han dado negativo en las primeras pruebas del virus. A pesar de ello, se mantienen bajo vigilancia estricta y cuarentena, junto con más de cien personas clasificadas como contactos de bajo riesgo.
Las autoridades en India y países vecinos han intensificado las medidas de control para evitar el potencial esparcimiento del virus. Tailandia, sin frontera terrestre con la India, ha reforzado sus medidas preventivas debido al considerable flujo de viajeros procedentes de Calcuta. Esto incluye controles de temperatura en aeropuertos clave y recomendaciones a los viajeros recientes de la zona afectada para buscar atención médica de inmediato si presentan síntomas asociados al Nipah.
Aunque la preocupación es palpable, la Organización Mundial de la Salud mantiene que el riesgo global sigue siendo bajo, especialmente en regiones como Europa debido a la ausencia de reservorios naturales del virus. En España, por ejemplo, la amenaza se considera mínima, aunque las autoridades sanitarias siguen de cerca la situación para reevaluar cualquier cambio en la estimación de riesgos.
A medida que las investigaciones en Bengala Occidental avanzan, se espera que se obtenga más claridad sobre la fuente del brote y se tomen las medidas necesarias para contener su propagación. La comunidad internacional observa con atención, consciente de que la naturaleza zoonótica y el potencial de transmisión nosocomial del Nipah exigen una vigilancia constante y estricta. La cooperación internacional será crucial para asegurar que este virus, que históricamente ha mantenido un ámbito geográfico limitado, no extienda su amenaza más allá de sus actuales fronteras.
Fuente: Ministerio de Sanidad
