El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha lanzado una clara advertencia a los combatientes kurdos en Siria, exigiendo que depongan las armas o enfrentarse a ser enterrados en suelo sirio junto con ellas. Esta afirmación fue realizada durante una reunión con los diputados del partido gobernante AKP, en el contexto del vacío de poder tras la caída del régimen de Bachar el Asad, quien se refugió en Moscú. Las fuerzas turcas, junto con combatientes sirios aliados, están llevando a cabo operaciones en el norte de Siria contra las milicias kurdas, particularmente el YPG, que buscan la independencia de la región. Erdogan ha subrayado la intención de Turquía de erradicar a lo que califican como una organización terrorista, con el propósito de eliminar cualquier división entre Turquía y los sirios.
Turquía ve al YPG como una extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), un grupo insurgente que ha estado en conflicto con el estado turco desde 1984 y que tanto Turquía como la UE y EE.UU. consideran terrorista. Aunque las Fuerzas Democráticas de Siria, de las cuales el YPG es una parte esencial, han jugado un papel crucial en la caída del régimen de El Asad, Ankara exige a Washington que cese su respaldo a estas milicias. En un contexto de tensiones crecientes, Erdogan también anunció planes para abrir un consulado turco en Alepo, lo que considera un paso hacia el retorno de refugiados sirios a su país, proyectando un aumento en el tráfico fronterizo para el próximo verano.
Leer noticia completa en El Pais.