

En Madrid, la ministra de Sanidad, Mónica García, inauguró la jornada «Hacia ciudades más habitables, equitativas y saludables», organizada por ECODES, con un contundente mensaje sobre la urgente necesidad de abordar la contaminación atmosférica y el cambio climático. En sus declaraciones, García subrayó que este es un problema que trasciende lo ambiental para convertirse en «una verdadera crisis de salud pública», solicitando acciones decididas sobre las causas estructurales de estos fenómenos, alineadas con la mejor evidencia científica actual.
La ministra mencionó que la Organización de las Naciones Unidas clasifica la situación global como una «triple crisis planetaria»: cambio climático, pérdida de biodiversidad y aumento de la contaminación. En el ámbito nacional, García destacó que en España la contaminación atmosférica figura como la causa principal de mortalidad asociada a factores ambientales, responsable de unas 30,000 muertes anuales. En un intento por ofrecer un marco comparativo, apuntó que este número supera veinticinco veces las muertes ocurridas por accidentes de tráfico en 2025, que fueron 1,119 personas.
Durante el encuentro se destacó que la contaminación no solo afecta la salud de la población sino que también tiene impactos económicos significativos. Los costes sanitarios y laborales derivados se estima que absorben un 3,5% del Producto Interior Bruto, lo que refuerza la petición de implementar políticas ambientales y climáticas que sean vistas como inversiones en salud pública y sostenibilidad económica.
García explicó que los efectos de la contaminación van más allá de la mortalidad. Se traducen en decenas de miles de ingresos hospitalarios anuales y una mayor incidencia de enfermedades respiratorias crónicas, como el asma infantil y la EPOC. Además, hay un impacto negativo en el sistema cardiovascular, con un aumento en el riesgo de hipertensión, ictus y cardiopatía isquémica, así como en varios tipos de cáncer.
Otros datos alarmantes presentados en la jornada incluyen que el 65% de la ciudadanía experimenta síntomas relacionados con problemas respiratorios, aunque solo el 40% cuenta con un diagnóstico clínico. Este escenario subraya la importancia de mejorar tanto la prevención como la detección temprana.
García también alertó sobre los efectos de la contaminación en la infancia, señalando que la exposición a altos niveles se asocia con un desarrollo neurológico y cognitivo deficiente, lo que afecta el rendimiento académico. Asimismo, la ministra destacó el vínculo entre salud y desigualdad social, apuntando que los barrios con menor renta tienen peor calidad del aire, mayor tráfico y menos espacios verdes, exacerbando los determinantes sociales de la salud.
En su intervención, la ministra reafirmó el compromiso del Ministerio de Sanidad de centrar la salud en todas las políticas públicas y asegurar que la transición ecológica sea también una transición justa, que no deje a nadie atrás.
Fuente: Ministerio de Sanidad
