En Islamabad, la capital de Pakistán, se han intensificado las medidas de seguridad mientras se espera la reanudación del diálogo entre Estados Unidos e Irán. A pesar de que las altas delegaciones no llegaron a la ciudad debido a la negativa iraní de negociar bajo el bloqueo naval estadounidense, la Zona Roja y los alrededores del hotel Serena, programado para acoger la primera ronda de contactos, permanecen fuertemente vigilados. Las fuerzas de seguridad han confirmado que no hay cambios en el estado de alerta, y el Ministerio del Interior mantiene las barreras en el área diplomática, donde las tensiones siguen palpables desde el pasado domingo.
El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, manifestó su compromiso de seguir mediando en la situación tras el anuncio del presidente Donald Trump de extender el alto el fuego indefinidamente a petición de Islamabad. Sharif expresó su esperanza de que ambas naciones respeten la tregua y logren un acuerdo de paz integral en la próxima ronda de conversaciones a realizarse en Islamabad. Mientras tanto, Teherán aún no ha recibido oficialmente la notificación de la prórroga del alto el fuego y ha reiterado que no participará en nuevas negociaciones mientras continúe el bloqueo de sus puertos, situación que prolonga la incertidumbre y la tensión en la región.
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