
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha anunciado que la actual ofensiva militar contra Irán, lanzada junto con Estados Unidos, será «mucho más fuerte» que la iniciada en junio. En un mensaje a la nación, Netanyahu enfatizó que la operación, cuyo objetivo es eliminar lo que considera una «amenaza existencial» por parte del régimen de los ayatolás, se extenderá «lo que sea necesario» para asegurar la seguridad de Israel. La intervención militar, que tuvo lugar apenas dos horas después de su inicio, parece ser una escalada significativa en el conflicto regional, un movimiento que busca no solo la neutralización de amenazas sino también un cambio en el equilibrio de poder en Oriente Medio.
En el mismo mensaje, Netanyahu lanzó un llamamiento a los ciudadanos iraníes, instándoles a tomar el destino de su país en sus manos y sugiriendo que «la ayuda ha llegado», en una clara referencia a las tensiones internas de Irán y a las palabras del presidente estadounidense, Donald Trump, a inicios de año durante las protestas en Irán. Este llamamiento se une a una estrategia de presión externa e interna para desestabilizar al régimen iraní, aprovechando el contexto de descontento social dentro del país. La insistente mención de apoyo por parte de Estados Unidos subraya la estrecha colaboración entre ambos países en este conflicto, lo que eleva la tensión en la región y pone al mundo en alerta sobre las posibles repercusiones de esta escalada militar.
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