
La Guardia Revolucionaria de Irán ha emitido una contundente advertencia a las tropas estadounidenses estacionadas en Oriente Próximo, instándolas a abandonar la región o enfrentarse a ser «enterradas bajo los escombros». Este ultimátum se enmarca en una nueva serie de ataques que Irán ha lanzado contra objetivos israelíes y estadounidenses bajo la operación denominada Promesa Sadeq 4. Según el comunicado divulgado por fuentes iraníes, la 44 oleada de este operativo incluyó un intenso lanzamiento de misiles balísticos Kheibar Shekan, que son capaces de transportar ojivas de una tonelada, dirigidos hacia lo que describen como objetivos del “ocupante sionista” en Israel. En particular, Irán aseguró que las ciudades de Jerusalén oeste, Tel Aviv y Eilat fueron impactadas, vinculado estas acciones con la conmemoración de combatientes fallecidos y el Día de Al Quds, un día anual en apoyo a la causa palestina.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria afirmó haber alcanzado instalaciones militares de EE. UU. en la región, señalando ataques a la base aérea Muwafaq al-Salti en Jordania, así como en Manama y Erbil, empleando tanto misiles como drones. Dentro de este clima de hostilidades, un incidente aéreo ha añadido tensión a la ya crítica situación: un avión cisterna estadounidense KC-135 sufrió un accidente en el oeste de Irak. A pesar de la afirmación iraní de que fue derribado por sistemas defensivos del «frente de resistencia», el Comando Central del Ejército de Estados Unidos ha comunicado que el accidente no fue resultado de hostilidades, aclarando que no fue causado por fuego enemigo o amigo. Este suceso ocurre en medio de una serie de bombardeos llevados a cabo por Estados Unidos e Israel contra Irán, intensificando el ambiente ya candente en todo Oriente Próximo.
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