
El pasado domingo, activistas del grupo británico «Everyone Hates Elon» desplegaron una provocativa instalación en el Museo del Louvre de París, que consistía en una fotografía del príncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, captada tras su salida de la comisaría luego de un interrogatorio. La imagen, obra de un fotógrafo de Reuters, fue acompañada de un cartel con el mensaje “ahora suda – 2026”. La intervención, aunque efímera, duró apenas unos minutos antes de ser retirada por el personal del museo, y generó una amplia difusión al ser compartida en la cuenta de Instagram del colectivo anti-multimillonario. Este acto es un reflejo de las continuas críticas hacia el príncipe Andrés y su controvertido pasado.
El príncipe Andrés enfrentó un largo interrogatorio, de aproximadamente once horas, debido a su presunta vinculación con la filtración de documentos gubernamentales sensibles al convicto pederasta Jeffrey Epstein entre 2001 y 2011. Durante ese período, cuando era representante especial para el comercio del Reino Unido, Andrés habría supuestamente violado confidencialidades del estado británico. Tras su detención, fue liberado bajo investigación, intensificándose así el escrutinio público alrededor de un personaje cuya asociación con Epstein ya había menoscabado su reputación. Este reciente episodio subraya los desafíos legales y de imagen pública que enfrenta la monarquía británica en los últimos años.
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