

Unos 4.000 técnicos del Ministerio de Hacienda han dado inicio a una huelga convocada por el sindicato Gestha. La medida busca que el Ministerio, bajo la dirección de María Jesús Montero, reconozca de manera adecuada las labores del cuerpo técnico, mejore su carrera profesional y agilice la movilidad laboral, aspectos que consideran fundamentales para su desempeño.
Durante la mañana, alrededor de 2.000 trabajadores de distintas provincias se han congregado en una manifestación que partió desde la emblemática Plaza de Cibeles y recorrió las principales arterias madrileñas hasta llegar a la sede del Ministerio en la calle Alcalá. Este acto es una respuesta al estancamiento profesional que denuncian los técnicos, agravado por la pérdida de efectivos necesarios para mantener el control del fraude fiscal.
Gestha ha expresado que el colectivo está sufriendo un desgaste debido a la falta de actualización en la carrera administrativa y la ausencia de mecanismos que faciliten la movilidad laboral. Así, muchos técnicos se ven incapaces de trasladarse a sus lugares de origen o de compaginar su vida profesional con la familiar debido a un bloqueo en la provisión de plazas. Este inconveniente, aseguran, repercute directamente en la capacidad de la Administración para combatir el fraude y asegurar un control exhaustivo del gasto público.
A modo de ejemplo de este debilitamiento, mencionan que las denuncias por delitos fiscales han disminuido un 82% desde 2011, lo que para el sindicato denota una pérdida de control sobre los grandes evasores. Por ello, Gestha demanda un nuevo acuerdo de carrera profesional alineado con el Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP), así como una reorganización interna que fortifique las estructuras de control tributario.
Para los técnicos de Hacienda, la huelga representa más que una simple manifestación; es un llamado de atención a la Administración para que reconozca la importancia de sus funciones en la garantía de la equidad fiscal y la protección de los derechos de los contribuyentes cumplidores. Es un mensaje claro: sin un cuerpo técnico sólido y valorado, el control sobre el fraude fiscal peligra, afectando así la justicia y eficiencia del sistema tributario en su conjunto.
Fuente: Gestha
