

La Inteligencia Artificial (IA) se ha transformado de una fase de experimentación a una arquitectura esencial, tal como sugiere el Flexera 2026 IT Priorities Report. En el ámbito global, la IA lidera la agenda tecnológica y se ha convertido en la máxima prioridad para uno de cada tres responsables de TI. Sin embargo, solo el 19% considera igualmente importante medir el retorno de inversión (ROI), creando una brecha significativa entre inversión y métricas de eficacia.
Este análisis se basa en la perspectiva de 834 decisores de TI. Mientras que la integración de IA se lleva el protagonismo, otras prioridades importantes son la reducción de costes de TI y la mitigación de riesgos de seguridad. La demanda es avanzar con IA, pero con una gestión financiera cuidadosa y controles robustos.
El informe también destaca un cambio en el presupuesto, donde el 80% de los líderes incrementó gasto en IA, aunque más de un tercio siente que están gastando en exceso. Asimismo, los costes asociados con SaaS y la infraestructura en la nube han aumentado, con un 67% indicando que la nube representa una carga significativa.
Este entorno demanda que FinOps se posicione como una función transversal esencial. Elementos como las reservas de capacidad y la optimización de recursos son ahora herramientas críticas para operar eficazmente en un entorno en la nube cada vez más complejo y distribuido.
Además, el 85% de los encuestados percibe lagunas en la visibilidad como un riesgo material, mientras que el 58% ha experimentado incidentes debido al uso de SaaS no autorizado. En respuesta, se está promoviendo la consolidación de herramientas y la implementación de estrategias de acceso de datos más eficientes.
Pese al acceso a datos que afirma tener casi un 90% de los equipos, el 94% cree necesario invertir en mejores herramientas para extraer valor de esos datos. Esto implica una evolución hacia modelos operativos estandarizados que permitan maximizar el aprovechamiento de la IA mediante productos de datos más refinados.
En el campo de la sostenibilidad, el 94% de los encuestados apunta a una prioridad creciente, aunque el 87% admite la necesidad de mejorar sus estrategias. La optimización en términos de eficiencia energética y reutilización de calor se perfila como una preocupación que se intensificará en los próximos años.
El informe resalta la necesidad de establecer una arquitectura de referencia para operar la IA con eficacia. Esto incluye capas bien definidas de datos, modelos y plataformas, además de una seguridad robusta adaptada a la IA y un enfoque de gobernanza y ROI bien estructurado desde el diseño.
La ruta hacia 2026 plantea importantes recomendaciones prácticas, desde normalizar el uso de la IA hasta instrumentar costes desde su origen, pasando por cerrar brechas como el shadow IT y medir la sostenibilidad más allá de las infraestructuras tradicionales.
La conclusión es clara: la transición de «probar IA» a «operar IA» requiere un enfoque holístico que englobe tecnología, gestión y sostenibilidad para hacer de la IA una herramienta verdaderamente rentable, segura y sostenida.
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