En la más reciente edición de la semana de la moda en Barcelona, el evento ha experimentado importantes transformaciones que marcaron su desarrollo. Este año, el Ayuntamiento de Barcelona ha asumido parte de la organización de la pasarela, una decisión que refleja el interés de las autoridades locales en impulsar y revitalizar el evento, dándole un enfoque que conjuga el diseño y la cultura local con la participación de destacados creativos de otras regiones. Con este cambio, se busca impulsar un nuevo modelo de gestión que proyecte un futuro más renovado y participativo para el sector de la moda en la ciudad.
Por otro lado, esta edición ha sido testigo de la integración de talentos de Madrid y Valencia, quienes se unieron a las tradicionales firmas catalanas. Esta mezcla de estilos y propuestas creativas enriqueció la oferta de la pasarela, ampliando su diversidad y atractivo. Sin embargo, el evento se despidió del icónico Recinto Modernista de Sant Pau, sede emblemática que albergó las pasarelas en ediciones pasadas. Con estos cambios, Barcelona reafirma su posición como un referente en el mundo de la moda, capaz de adaptarse a nuevos desafíos y de integrar diversas influencias creativas en su tejido cultural.
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